Existen algunas personas que tienen el poder de influir con el pensamiento y lo utilizan para malos fines.
Hay que diferenciar entre el hechizo y el mal de ojo, si bien el hechizo necesita de un ceremonial, el mal de ojo no necesita, y sus efectos son mas potentes. Suelen ser personas de “mal agüero” las que los provocan y sus síntomas se notan rápidamente por cefaleas, anemias, caída de pelo o simplemente melancolía.
El diagnóstico es muy fácil, se coge un recipiente, se llena de agua, y después de hacer tres veces la señal de la cruz, se dejan caer tres gotas de aceite “corta envidia”.
Si el aceite se concentra en un solo punto y no se dispersa, somos objeto de mal de ojo, y deberemos ponerle remedio cuanto antes, para evitar males mayores.